Un personaje legendario cuyo origen da inicio en la antigua ciudad azteca de México-Tenochtitlán, la leyenda cuenta que antes de la llegada de los españoles a México, la diosa Cihuacoatl aparece una noche en la gran plaza del Templo Mayor y con gritos y llantos se lamenta de la suerte de sus hijos.
En la época de la colonia en lo que se llamó La Nueva España, se da forma a la leyenda que hasta ahora sigue vigente, la mujer que por despecho mata a sus hijos, ahogándolos, delito por el cual es juzgada y muerta en la pira inquisitorial en lo que se conoce como Plaza del Volador, en el centro de la Ciudad de México; desde entonces su alma condenada vaga por las calles de la ciudad, calles que entonces bordeaban el Lago de Texcoco; vaga por las riveras de los ríos, por las orillas de lagunas y canales dando el siguiente grito:
Con el tiempo y las migraciones al sur del continente, la leyenda viaja y se adapta a lugares, regiones y costumbres; así encontramos una llorona en Colombia, en Venezuela, en Perú, Uruguay, Argentina y Chile.
Así en Argentina, la llorona es una mujer alta y estilizada cuyo atuendo es de color blanco, aunque no es posible diferenciar sus rasgos faciales. Los relatos populares, la describen además como una mujer sin pies, en efecto, parece desplazarse por el piso sin rozarlo.
El mito de ‘la llorona’ afirma que su eterno penar se debe a que busca a un hijo recién nacido que asesinó arrojándolo al río para ocultar un pecado. Y en esta línea, es parte de su penitencia, castigar a los muchachos que andan de amores prohibidos: se sube a sus caballos y puede llegar a matarlos en un helado abrazo mortal.
Se la llama ‘la llorona’ puesto que sus gemidos son tan insistentes que hasta enloquece a los perros, entretanto deambula por las noches (sobre todo en el momento que es noche de plenilunio). La mayoría de los relatos, la consideran señal de malos presagios, una señal de mal agüero: puede acercarse para enfermar a las personas, empeorar a los enfermos o traer desgracias a los seres queridos. En otros relatos, ‘la llorona’ se presenta como un ser inofensivo que necesita consuelo y ayuda, despertando piedad en la gente que, en el momento que se acerca a consolarla, les roba todas sus pertenencias.
Por todo lo anterior, la Llorona pasa a formar parte de nuestro Museo del Cus-cus







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